Existen múltiples investigaciones que muestran
que muchos de los problemas de salud, tales como molestias físicas,
dolores de cabeza, presión alta, obesidad, problemas respiratorios,
cardiopatías, el cáncer y el suicidio, se encuentran asociados,
en proporciones significativas, a un inadecuado funcionamiento emocional.
Pero el ausentismo no es el único producto del
mal funcionamiento emocional de las personas. Existe una consecuencia
aún más perjudicial, costosa y oculta. Consiste en lo que
el Institute of Health and Productivity Management ha denominado "presentismo".
El presentismo alude a las pérdidas resultantes del hecho que las
personas, si bien concurren a diario a sus puestos de trabajo, no rinden
de acuerdo a su potencial, debido a que su funcionamiento emocional está
por debajo de lo que debiera. Las personas viven en silencio su desmotivación
y desgano.
La falta de entusiasmo pareciera ir ganando espacio
como un modo normal de existencia en el mundo del trabajo. Investigaciones
sobre el presentismo muestran que debido al escaso entusiasmo por el trabajo,
entre el 75 y 80% de las personas aportan por debajo de lo que podrían
aportar. Si los empleados sintieran entusiasmo por su trabajo, las empresas
podrían incrementar hasta en 70% la lealtad de sus clientes, reducir
la rotación en 70% e incrementar sus utilidades en más de
un 40%. Cuando las personas no están funcionando emocionalmente
bien, tienen su mente en cualquier parte, menos en el trabajo.
Por el contrario, cuando se cuenta con una fuerza de
trabajo no sólo emocionalmente saludable, sino que impregnada de
emociones positivas como el entusiasmo, la alegría y el disfrute
por lo que se hace, su desempeño remonta de manera notable.
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Claudio Ibáñez S.
Psicólogo
Director Ejecutivo
Enhancing People S.A.
Instituto Chileno de Inteligencia Emocional